“En infantil ya me daban quejas de él en las tutorías. “Es inmaduro (en infantil), no se esfuerza, está consentido, no sigue las normas”. Era mi primer hijo, yo lo veía “normal” aunque lo cierto que con la llegada de sus hermanos pude ir comprobando que estos estaban más espabilados a esa edad que él. Pero bueno, cada uno es como es, pensé.

En primaria todo fue a peor…”

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