El pasado 10 de octubre la OMS celebró el Día Mundial de la Salud Mental. Este año el enfoque fue: Los jóvenes y la salud mental en un mundo en transformación.

La ansiedad entre jóvenes se está convirtiendo en un tema de mucha preocupación y, según este artículo, ha creado un tsunami de problemas de salud mental. Por un lado se citan la presión escolar y los tests estandarizados a edades cada vez más tempranas y, por otro lado, las redes sociales. Para los niños con dislexia esta ansiedad se manifiesta más intensamente cuando tareas tan ‘cotidianas’ como leer, escribir, memorizar o leer en voz alta, pueden ser un verdadero calvario. La falta de comprensión y un sistema educativo mal diseñado pueden provocar en nuestros hijos, sobre todo en  los adolescentes, ansiedad, bajo autoestima y hasta depresión. Necesitan empatía, comprensión y un sistema modernizado y adaptado a sus necesidades.

Un triste ejemplo de este caso  el hijo de una Ministra francesa, quien  “En 2015 fundó la escuela Domaine du Possible en una granja de Arlés, apadrinada por el filósofo Edgar Morin y el militante agroecologista Pierre Rabhi, que propone un sistema educativo alternativo, sin exámenes y con un aprendizaje fundamentado en las lenguas, la naturaleza y el arte. Nyssen decidió crearla tras el suicidio de su hijo Antoine en 2012, a los 18 años, disléxico e inadaptado en el sistema escolar clásico.”

Un informe elaborado por Francisca Serrano, de la Universidad de Granada, sobre el perfil emotivo-conductual en los niños con dislexia, señala que “varios investigadores resaltan la importancia de considerar que las DEA pudieran acompañarse de problemas emocionales y conductuales serios, como ansiedad y depresión” y que “los niños con DEA tienen un concepto de sí mismos más negativo con respecto a los niños sin dificultades … tienden a sentir más ansiedad y tienen poca consideración de sí mismos…[y] En particular, la ansiedad se cita como el síntoma emocional más frecuente en los casos de dislexia“.

Julián Palazón también destaca varios estudios que han demostrado que hay que “entenderse la reciprocidad que mantienen el autoconcepto y el rendimiento académico” y que “la ansiedad, muy presente en los alumnos con dificultades de aprendizaje, es un predictor del bajo rendimiento académico“. En otras palabras, si saco buenas notas, valgo y si no … ¿Este es el mensaje que queremos que tengan nuestros hijos de su experiencia escolar, la experiencia que domina su niñez?

Según el nuevo informe de la OCDE Panorama de la Educación 2018 (Education at a Glance), España ostenta la cifra más alta de alumnos repetidores en Secundaria de todos los países de la OCDE. Así que contamos con un sistema que está diseñado para erosionar la autoestima de sus alumnos y así aumentar su ansiedad. ¿Realmente este es el sistema que queremos para nuestros hijos ¿No es ya hora de cambiar?

¿Qué podemos hacer?

Julián Palazón nos da unas ideas respaldadas por la ciencia:

  • Orientación socioafectiva: las oportunidades de apoyo y expresión de sus sentimientos constituyen una importante ayuda, sobre todo a partir de los últimos cursos de la escuela primaria (Shechtman, 2007).
  • Diagnóstico precoz: se ha reportado que, al contrario de lo que comúnmente se piensa, hacer al niño consciente de sus dificultades a edades tempranas ayuda al entendimiento de la propia personalidad, y a no considerar los problemas que surgen como fruto de su incapacidad o incompetencia (Blanco Pérez y Bermejo, 2009).
  • Implicación familiar: la intervención de los padres en la intervención relativa a los problemas socioafectivos aumenta, considerablemente, la efectividad de los mismos (Elbaum y Vaughm, 2001).

Además, la International Dyslexia Association (EEUU) elaboró un folleto sobre la dislexia y el estrés en lo cual aconseja:

• Definir:  Los profesionales que trabajan con la persona necesitan analizar y entender la conexión entre dislexia, estrés y ansiedad, además de entender la forma en que la dislexia se presenta en esa persona en particular.
• Educar: Usando la información obtenida por los profesionales, es necesario enseñar al niño o adulto cómo la dislexia impacta su ejecución en la escuela, el trabajo o las situaciones sociales.
• Especular: Este paso incluye estimular a las personas con dislexia a mirar al futuro y anticipar problemas que pudieran encontrarse debido a su condición, según se van enfrentando a nuevos retos.
• Enseñar:Es importante enseñar a niños, adolescentes y adultos estrategias, técnicas y acercamientos que sean apropiados según la etapa de desarrollo, y que logren el mayor éxito y disminuyan la frustración y el fracaso. Esto incluye el enseñar activamente a las personas a reconocer y manejar el estrés, las destrezas de autoevaluación honesta, y la capacidad de aprender de los errores y enmendarlos.
• Reducir la amenaza: Los educadores y otras personas involucradas tienen que crear ambientes sociales y de aprendizaje que reduzcan, eliminen o neutralicen el riesgo. Es decir, tienen que darle al alumno la oportunidad de practicar destrezas recientemente aprendidas en un lugar seguro. También incluye enseñar a las personas con dislexia a reconocer y desactivar los detonantes del estrés.
• Ejercicio: La actividad física regular y vigorosa es conocida por su capacidad para mejorar la fortaleza cerebral y disminuir los niveles de estrés. De modo que es importante desarrollar y proveer oportunidades para el ejercicio. Este paso también incluye estimular a la persona a tomar suficiente agua y a comer saludablemente.

Dyslexia Scotland ha elaborado un folleto útil, traducido al castellano por miembros de la Plataforma Dislexia, y se puede descargar en este enlace.

 

 

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